El color siempre fue inspirador y su forma lo convertía en un arete original y especial. Me recordaba a mi madre siempre espiritual que, aunque nunca usó aretes, cuando me obsequiaba una prenda era pensando en mí, en mi personalidad y carácter.
Mi arete perdido espero sea encontrado en la vida de otras mujeres, todas con historias únicas de amor, recuerdos, hermandad, amistad y momentos inolvidables.
Bárbara Bloise
Año, 2008.